domingo, 22 de mayo de 2011

En receso

Esta es la última entrada del semestre, pero  no precisamente la última en la historia de este blog. Los objetivos académicos que este espacio tenía durante el período escolar, formalmente terminan hoy, sin embargo la trama continúa.
Este verano centraré la poca inspiración que cabe en  mí, en la escritura del primer capítulo de la tesis, cuyo título tentativo hasta hoy es el de “El nacionalismo irlandés y la génesis de una República.” Tampoco creo que seguiré rígidamente la escritura de tal capítulo, pues como ya habré dejado notar, suelo escribir de temas muy variados dependiendo del bombardeo de ideas que lleguen a mi mente, así que en una de esas, adelanto un poco del capitulado sobre la historia de Irlanda… el tiempo lo dirá.  
No obstante, seguramente seguiré ocupando este espacio, pues no sólo me ayuda a la reflexión, sino también, a acomodar ideas que vienen a bien ser expresadas. De ese modo, queda la promesa  de volver a estos rumbos en un futuro no muy lejano.
¡Hasta muy pronto!

jueves, 19 de mayo de 2011

Distraída

Hoy es un día de aquéllos en los que creo firmemente que bajar la guardia un instante puede ser caótico. No obstante, antes de comenzar a describir las razones que inspiran tal afirmación, primeramente debo empezar por explicar la falta de atención al no haber escrito la noche de anoche.
Ambos temas se relacionan íntimamente y es que debido a que según yo, anoche estaba elucubrando un magnífico plan para todas las actividades agendadas para el día de hoy (bastante complicadas todas ellas) simplemente me encerré en tales ideas y abandoné estos lugares.
Hoy ya no hay pretexto para escribir y la reflexión en esta ocasión precisamente recae en que planear cuidadosamente nuestros pasos, al final no sirve de mucho, ya que por más preparados que nos sintamos, siempre existen imprevistos y, si no estamos en condiciones para sobrellevarlos, por supuesto que nos pueden vencer.

domingo, 15 de mayo de 2011

En las últimas...

Sin que el título de la entrada de esta ocasión refleje lo que más bien podría entenderse como un par de “patadas de ahogado” frente a lo inevitable del fin de semestre, quisiera comentar una situación bastante particular que no se había suscitado en anteriores cierres de periodo escolar.
Si bien es totalmente común recordar estas fechas como aquéllas en donde nos acecha el ritual pagano de entrega de trabajos finales, lo cual nos mantiene  sin “pegar pestaña” durante varias noches, resulta que por primera vez me gustaría pasar un poco más de tiempo  este semestre en la facultad.
Debo admitir que en las cuestiones académicas, el tiempo transcurrido me viene a pedir de boca, ya que entre más rápido pase la presión de los trabajos finales (lo cual ya está comenzando a suceder) mejor para mi salud física  y mental. Sin embargo,  en el caso de diversos objetivos que me he planteado últimamente, ¡me falta tiempo para concretarlos!
Sí, bastante le debo a mi falta de decisión y lentitud de acción, cosa que no contemplé a inicios de este ciclo escolar, así que la ya tan afamada tradición de echarle  ganitas en las últimas del semestre, comienza a permear en otras áreas.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Como anfibio

Aunque el título de esta entrada remita a pensamientos un tanto bizarros acerca de las funciones fisiológicas de estos seres y un posible símil con las mías, puedo decirles que no, pueden estar tranquilos, mi naturaleza humana no está en peligro…aún (ja, ja.)
Lo que quiero reflejar con esta metáfora es más bien la capacidad (que debo admitir, no creía que existía en mi) de adaptarme  a varios terrenos. La semana pasada, como ya lo había comentado, realicé algunas actividades de deporte extremo que quizás en otro tiempo simplemente no me habría atrevido a realizar. Esto quiere decir que no se me da tan mal eso actuar sin pesarlo demasiado, ya que, algunas veces, los resultados pueden ser bastante divertidos (¿cuestión de suerte? No lo sé.)
En todo caso, no me alejo de esa característica forma mía de pensar y repensar acciones que aún ni realizo, de tal manera que cual anfibio o auto 4X4, puedo considerarme un ser adaptable a todo el terreno de la vida.
¡Pura buena vibra en este ombligo de semana!

domingo, 8 de mayo de 2011

Aquí y ahora

Nuevamente visitando pueblos lejanos, desgraciadamente no en situaciones muy gratas, me percaté de la importancia de las tradiciones que tiene cada comunidad. Los rituales que realiza cada sociedad realmente son un reflejo de sus creencias y, aunque muchas veces rebasan el límite de la comprensión racional, el toque de espiritualidad que conllevan, en ocasiones consigue contagiarse.
Por otro lado, y aunque fuera de las condiciones más deseables, comprendí lo útil e importante que es aquélla filosofía que una persona muy valiosa me inculcó: Disfruta el presente que es un regalo y siempre di lo que sientes cuando te nazca porque nunca sabremos si habrá un mañana para hacerlo.
Pienso  que esa persona hizo muy bien su labor y aquella enseñanza la tengo muy presente; además, personalmente creo que la he llevado a cabo y estoy tranquila con mis seres queridos, pues cada que tengo oportunidad, les hago saber lo valiosos que son para mí.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Ojos de almendra y labios color de ciruela

Esta noche no hay más atención que aquélla que  me fue robada junto con el último dejo de cordura.
En medio de un mar de confusión y dispersión retomo el rumbo aferrándome a una voz lejana y a una mirada profunda que penetra mis pupilas y se clava en mi memoria.
Dicha mirada intermitente, tatuada en los sueños, es tan novedosa y a la vez tan familiar que intriga. Llama la atención su misterio y a la vez atemoriza cualquier movimiento en falso, como si el poco equilibrio que queda en la tierra pudiera romperse.
Cuando uno teme y quiere, ¿qué es lo que debe hacer?
Cuando el subconsciente habla demás, sólo queda parar y esperar…

sábado, 30 de abril de 2011

Aventuras de niños

El día de hoy se festeja el día del niño, sin embargo ésa no es la razón oficial por la cual escribo en sábado cuando usualmente lo hago en domingo, mi razón es: Mañana hay una práctica para la clase de turismo que pinta ser bastante peculiar y divertida. Dicha práctica tomará todo el día, por lo que es prudente dejar mi huella por aquí de una vez.
Parece que los vientos me regresan a Hidalgo porque es justo allá donde se sitúa el parque eco-turístico que visitaremos. En teoría practicaremos tirolesa y bajaremos una gruta, actividades que son la principal fuente de atracción del lugar y, digo en teoría, porque realmente aún no sé cómo voy a reaccionar a la hora de decidir si lo hago o no, puede que mi lado aventurero se le imponga al más o menos razonable, uno nunca sabe…
Como hoy, día del niño, no pude festejarme como se debe, quizás las actividades de mañana puedan ser usadas de pretexto para celebrar tardíamente esta fecha  y al niño que todos llevamos dentro.

miércoles, 27 de abril de 2011

Cadena de favores

Ya para este ombligo de semana han acontecido hechos bastante peculiares que vale la pena enunciar pero sin evidenciar a los protagonistas, claro.
 Académicamente, lo más relevante  fue la presentación del proyecto de tesis frente a mi asesora y frente a mi grupo. Si bien puede uno ponerse  muy nervioso al tratar de explicar todo ese proceso mental que  se viene maquinando y que se pretende plasmar en la tesis, creo que un factor importante para proyectar ese conocimiento adquirido y el análisis que ello conlleva, es el gusto que por el tema tengamos, ya que nuestra pasión será palpable para los demás y facilitará el entendimiento de nuestras posturas.
Ahora, pasando a temas mucho menos relevantes pero igual de gratificantes, debo admitir que aquello de la espontaneidad suele ser algo divertido, más, si uno lo hace a favor de nuestros seres queridos. Cuando un amigo, de manera espontánea, decide hacer algo extremo para animarnos a lograr nuestros objetivos, uno se siente en verdad motivado y a su vez, con la necesidad de motivar a ese amigo para que éste luche por alcanzar sus metas. En este sentido creo que nos encontraríamos  dentro de una cadena de favores, la cual podemos ver como un mecanismo de apoyo mutuo y de reforzamiento de lazos afectuosos.
Con este pequeño impulso que ese alguien me dio, ahora no puedo y no debo retroceder en la búsqueda de mis metas, pero tampoco dejaré que esa persona lo haga respecto a los suyos, aunque ahora sea yo quien tenga que hacer alguna locura para evitarlo.
Esa persona sabe de qué hablo y que definitivamente puede que el cine sea uno de los pretextos de nuestra siguiente “locura espontánea conjunta.”

domingo, 24 de abril de 2011

Terminan los días de guardar… ¡en la panza!

Pues justamente hoy finalizan nuestras ligeras vacaciones de Semana Santa y, digo ligeras porque realmente ni las sentí. El caso es que en mi búsqueda por sacarles el mayor jugo posible a ésas efímeras horas, la verdad es que al final, prácticamente sí me guardé estos días en el tranquilo pueblo de Tlaxcoapan.
Como dejé entrever en  mi entrada pasada, las actividades a realizar en aquel lugar eran bastante reducidas y por aquéllos días realmente se concretaban a cuestiones religiosas (cabe mencionar que la procesión tiene un gran poder de convocatoria en el pueblo pese a que es bastante pequeño en cuanto a población). De ese modo, casi todo lo que se podía hacer era degustar comida en la feria del pueblo.
Yo no me hice del rogar y traté de probar la comida típica. Había mucha barbacoa y enchiladas bastante buenas, pero como mi familia y yo íbamos en plan de probar cosas nuevas, nos dejamos sonsacar por la invitación que se nos hizo de probar comida verdaderamente exótica.
Nos ofrecieron toda una variedad de insectos tales como acociles, escamoles y chinicuiles, además de los llamados “aretes” o partes íntimas del cordero que según tenían propiedades afrodisiacas… a ello no tengo más qué agregar, sólo imaginen mi expresión.
Finalmente yo sólo pude probar los escamoles, los cuales son huevos de hormiga cocidos y sazonados que se dan mucho en esta época en Hidalgo. La verdad es que me fui a la cama temiendo vida en mi intestino, pero el sabor no era desagradable.
Con esta anécdota pongo fin a los días de ocio y descanso y a los momentos de guardar… comida exótica en mi estómago.

viernes, 22 de abril de 2011

Días "de guardar"

En esta ocasión creo que rebasé mis límites establecidos para escribir en este espacio. Las razones son diversas pero, no por ello, el pretexto deja de ser simple.
Esta semana tuvieron lugar nuestras muy  breves vacaciones de Semana Santa y  los días se han ido como agua sin que en verdad hayan sido del todo aprovechables. El miércoles, noche en la que ya es costumbre escribir por estos lares, se dio un acontecimiento un tanto chabacano entre los queridísimos contemporáneos de la facultad   y debido a ese lapsus de perdición, la costumbre se rompió.
 Por supuesto la situación ha sido excepcional y debo reconocer que me ganó la tentación de juerga (realmente bien merecida); sin embargo hoy  es viernes y “hoy toca” pese a las dificultades que he tenido estos días para lograr conseguir una conexión a internet, ya que ahora me encuentro en la hermana república de Tlaxcoapan, (Hidalgo) pueblo pequeño y  demasiado tranquilo -y no exagero- desde donde les envío saludos.

domingo, 17 de abril de 2011

De ocio y viajes astrales

Este fin de semana dieron inicio nuestras sumamente breves vacaciones de Semana Santa y, a estas alturas, ya tengo dos confesiones por hacer. Sí, ya sé que es muy pronto para empezar a destaparse de las maldades vacacionales, pero la verdad es que ya hay algunas cosillas para compartir.
La primera de ellas es que  me quejo amargamente de que nuestras vacaciones duren únicamente una semana, cuando usualmente, en la época en la que éramos pequeños, nos daban dos deliciosas semanas. Seguramente pensarán que caigo demasiado en la flojera y, no es que no  me haga falta  tal tiempo para recargar las pilas, pero en esta ocasión más bien creo que me hará falta para aprovecharlo  en “ñoñerías”  porque hay bastantes pendientes por hacer.
Debido a mi acelere mental, hoy compartí una experiencia bastante peculiar con una de mis primas, que trae una cuestión que a veces raya en lo hippie. Ella me comentaba que quizás lo que me hacía falta era un poco de paz espiritual para que mi mente también se relajara; así que, según ella, realizamos un viaje astral.
La sensación no fue para nada desagradable, por el contrario, sentí que el cuerpo se relajaba totalmente y logré poner mi mente en blanco por algunos instantes, cosa que no había experimentado ya desde hace un buen rato.  
Creo que dicha experiencia puede variar de persona en persona, pero en general fue una vivencia agradable, que mi ocio (el culpable de casi todas mis actividades bizarras) me permitió alcanzar, ya que probablemente en circunstancias diferentes, habría actuado de manera escéptica.
En fin, una actividad recomendable para relajarse en estos días.

miércoles, 13 de abril de 2011

Al filo de la media noche

Ya más entrados en el amanecer del jueves, puede decirse que estoy en el umbral del rompimiento de mi promesa respecto a este espacio, ya que por poco, olvido escribir la entrada de hoy. Bendita Linda que me ha recordado mi deber (ahora sí me siento una mala mujer, ¡caray!).
No es que trate de justificarme, pero hoy la mente anda en otras cosas (esta vez no perversas) debido a que está por demás embotada tratando de memorizar muchos índices y parámetros de medición. Se nota la presión de la época de exámenes.
He buscado distraerme un poco, pero la idea resulta poco práctica pues  las horas efectivas de estudio  se evaporan cual si fueran suspiros. Ya escuché música relajante, dentro de la que está la celta (no podía faltar), sin embargo, creo que ni todas las dosis de dopamina que puedan caber en mi cuerpo esta noche, podré lograr mi meta de repasar cabalmente los temas.
Sin más por el momento, realizaré los últimos esfuerzos de la noche pero les dejo un poco de música de “relax.”

domingo, 10 de abril de 2011

Cuando los deberes atacan

Cual si fuera título de película de terror (un tanto barata) quisiera que el título de esta entrada expresara todo el drama que caracterizó este fin de semana.
Por un lado,  me encontré en medio de un montón de copias, lecturas, notas y quehaceres en general, los cuales debo atender durante la semana que está próxima a comenzar  y que hubiera valido la pena empezar a realizar. Por otro lado, nos encontramos con mi terrible flojera que me acechó durante casi todo momento del fin de semana.
No sé a qué se deba mi negación a comenzar los deberes, quizás pueda decir que realmente terminé muerta la semana pasada y simplemente quise darme un descanso, pues el cuerpo lo pedía a gritos. El caso es que terminé prácticamente picándome los ojos mientras los deberes me esperaban.
A unas horas de que termine este efímero fin de semana me pregunto: ¿Por qué mi cuerpo y mi razón aún no despiertan de su aletargamiento? ¿Será que hasta el inicio de la semana que empezará, comenzaré a sentir el remordimiento de no haber avanzado  al menos un poco en los pendientes? Todo ello el tiempo lo dirá, sólo espero que mi caprichoso ser responda adecuadamente a las consecuencias que su decisión,  respecto al descanso prolongado, trajo.

miércoles, 6 de abril de 2011

La relación entre el ser humano y la naturaleza

Esta noche la reflexión recae en un asunto que hemos estado tratando en clase los últimos días: la relación entre el ser humano y la naturaleza a través del tiempo. Sin embargo, quisiera hacer especial énfasis en la visión que se tenía de dicha relación en la sociedad celta.
Desde el surgimiento de la humanidad, ésta ha dependido de su entorno para sobrevivir. Tanto a nivel individual como grupal, el medio ambiente ha condicionado la forma de vida del ser humano. La concepción de  esta relación intrínseca ha cambiado con el tiempo, con la evolución de las estructuras sociales y con la transformación de las necesidades humanas.
En el caso de la sociedad celta, ésta vinculaba estrechamente al ser humano con la naturaleza y lo consideraba como  parte de ésta. Así pues, los celtas tenían una concepción divina de su entorno, pues no sólo de él dependían para la subsistencia, sino que además tenían la responsabilidad de salvaguardarlo ya que, hasta cierto punto, era visto como un  regalo de los dioses.
En este sentido, dentro de la cosmovisión celta, existían deidades que personificaban fenómenos naturales, tal es el caso por ejemplo del dios Taranis, que representaba al trueno o el dios Lug, dios de las cosechas y la fertilidad. Otros elementos naturales como los arroyos, lagos, fuentes y árboles fueron  también incorporados a la religión celta.
Así pues, el control de la naturaleza tenía una connotación divina, a la cual se le rendía culto y respetaba, de manera que la satisfacción de las necesidades de tal sociedad, no pretendía rebasar los límites naturales, visión que evidentemente ha dejado de permear en la mayoría de las sociedades actuales y ha conducido a graves problemas medioambientales y de desarrollo.

domingo, 3 de abril de 2011

Juegos Mentales

Ya casi empezando la semana con el nuevo horario, apenas comienzo a aclimatarme a éste, por lo que creo que mi horario habitual para escribir en el blog también se está viendo influido. No obstante, sólo puedo decir, como popularmente se dice: “¡A darle que es mole de olla!” (ja,ja, ja).
Esta entrada la quiero dedicar a una situación particular bajo la cual, seguramente nos hemos encontrado más de una vez. ¿Nunca han sentido, aún ligeramente, que tratan de jugar con nuestras pequeñas y frágiles mentes? Pues este fin de semana, yo me percaté de ello en más de una ocasión.
Ya en otras ocasiones he tocado el tema de lo que es la imposición de percepciones sobre las propias (incluso he tocado el término de colonialismo mental de Horacio Cerutti), sin embargo, cuando la situación es palpable y no se queda en el mero análisis, sino que uno mismo es víctima de ello; o da risa o, de plano, te indigna.
Cuando uno se da cuenta que otra persona, hábilmente, trata de jugar con nuestras mentes mediante el discurso o ciertas acciones para imponer su voluntad sobre la propia y obtener así un beneficio, nuestra reacción puede ser muy diversa. Algunos prefieren ignorar la situación, otros se indignan y hacen verdaderos corajes y otros más, quizás de pura maldad, seguimos el jueguito de esa persona para divertirnos un poco y darle una sopa de su propio chocolate.
No sé qué tan apropiada pueda resultar dicha reacción o qué tan difíciles puedan ser las consecuencias por afrontar, pero a veces te ayuda a controlar (y de paso a vengar)  un poco el coraje de sentirte manipulado.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Cuando la estrategia de innovación se agota

El título de la entrada de esta ocasión se relaciona con dos situaciones  que el día de hoy se hicieron presentes. Por un lado, en la clase de Turismo repasamos un tema que se supone ya habíamos revisado en nuestras pasadas clases de Economía, las cuales al parecer no son el fuerte de muchos de mis compañeros dentro de los cuales, me incluyo.
Se trataba de la innovación en la creación de productos para poder mantener una empresa activa y vigente frente a la competencia. Si bien es cierto que no hay una ventaja competitiva permanentemente exitosa, la innovación podría ser una buena opción, ya que los estándares de competencia se encuentran en constante cambio.
 Lo anterior me conduce a la segunda situación del día, pues  creo que valdría la pena agregar que eso de la innovación como ventaja competitiva puede no sólo aplicarse a los productos, sino también a las ideas; además, puede ser un factor determinante para que el escritor siga conservando la atención de sus lectores.
Cuando una persona tiende a escribir sobre un mismo tema sin variar significativamente la información que vierte, éste pierde sentido poco a poco y con ello, el interés del lector por continuar adentrándose en la lectura se va agotando, lo que conlleva a que ésta última pueda resultar repetitiva, evidente o predecible. En ese sentido, la creatividad toma un papel importante para poder jugar con las palabras y endulzar la imaginación del lector.
Finalmente puedo decir que pese a que muchos escritores logran éxito al tratar un tema constantemente, el arriesgarse un poco con la imaginación y la creatividad puede resultar bastante interesante.

domingo, 27 de marzo de 2011

De tradición y superstición

Esta noche  pensé más de un momento que no llegaba a publicar la entrada correspondiente; sin embargo, lo logré.  A pesar de las peripecias que hoy vivimos, mi hermano, unos amigos y yo, creo que cada acontecimiento, al final, tuvo una razón de ser.
Todo comenzó ayer cuando cómodamente me senté a ver una película, “Propuesta de año bisiesto.” Dicha película me la prestó mi prima debido a que conoce bien mi afición respecto a  curiosidades culturales de Irlanda y, tal historia que si bien es una historia de amor, en varias ocasiones refleja las características supersticiones irlandesas.
Una de tales, que fue recurrente en el filme, la comprobé hace unas cuantas horas: “no inicies un viaje en domingo pues éstos terminan mal.” Dicho y hecho, hoy realizamos un viaje a una Boda de Plata en Hidalgo, donde las tradiciones familiares no se hicieron esperar y las situaciones jocosas le dieron sabor a la tarde.
 A pesar de ello y como todos unos jóvenes intrépidos, no nos conformaríamos con una sencilla tarde familiar y decidimos  “pueblear;” no obstante, pocas horas después, la noche nos  había alcanzado y los sumamente inteligentes chicos al volante ya no sabían cómo regresar al D.F. Una vez perdidos durante algunas horas, por fin pudimos encontrar el camino a casa… ¡Toda una aventura!
Finalmente puedo decir que pese a que la famosa superstición irlandesa se hizo presente, después de todo no estuvo nada mal, ya que eso de la aventura reactiva el ánimo y creo que es una buena manera de iniciar la semana.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Historias del Señor de las Almohadas

Se preguntarán a qué viene el título de la entrada de esta noche y, en gran medida se lo debo a mi querido amigo Diego ya que, mientras caminábamos al metro, me invitaba a echar volar la imaginación con cualquier personaje que se nos pusiera en frente.
Debo admitir que ese tipo de comentarios jocosos además de ser bastante divertidos, incentivan el desarrollo de mi simple imaginación y,  pese a la existencia de lo que particularmente  llamo “mi apreciada atomización ideológica” o más escuetamente, mi dispersión mental; tal característica mía contrariamente hace que varias ideas que en un principio parecen no tener sentido, poco a poco lo vayan tomando. Y  es que debo admitir que lo mío es eso de cogitar cada que me gana el ocio, siendo hoy el caso.
Regresando al tema  de los personajes que se cruzaron en mi camino esta noche, me puse reflexionar que cada uno de ellos es por demás complejo, no sólo porque en su propio pensar cabe un mundo entero, sino porque cada uno de ellos lleva consigo un montón de historias que pueden parecerme fascinantes. Así pues, comencé a cavilar acerca de las posibles vivencias que cargaban cada uno de ellos y empecé a crear mundos a placer.
Esta actividad que puede parecer muy infantil en ocasiones, creo que es por demás operativa en cualquier aspecto debido a que, la imaginación y la creatividad, son instrumentos útiles para solución de problemas y la proposición de visiones alternativas acerca de cualquier realidad.

domingo, 20 de marzo de 2011

“Más allá del Mar de la Muerte, yace la raza de Hibernia…”

Es así como versa una de las frases emblemáticas que me han llamado más la atención de John O’Beirne Ranelagh en su obra titulada “Historia de Irlanda,” fuente de los nuevos conocimientos sobre aquel país que esta noche quisiera compartir.
Dicha frase nos remonta a la época prehistórica de la Isla, cuyos secretos fascinaban a los viajeros griegos y cartagineses que describían a la población, ya para entonces (siglo IV a. de C.) mayoritariamente celta. Cabe mencionar que se cree que los Celtas provenían de tierras cercanas al Mar Caspio y que tenían ciertas semejanzas en tradiciones, lengua y leyes con los hindúes; además, lograron asentarse en tierras españolas y francesas, pero al momento de la caída del Imperio Romano y las invasiones de godos y vándalos, la identidad celta se fue diluyendo entre las  culturas de los invasores en aquellos lugares.
No obstante, debido en gran medida a la distancia que separaba a la Isla de la parte continental en donde se estaban dando dichos acontecimientos, las tradiciones celtas pudieron perdurar de una mejor  manera. De esta forma, en Irlanda o Erin, como era conocido el territorio por tal población, los celtas buscaban la permanencia de sus conocimientos y religión (de la que se conocen unos 400 dioses y que da bastante peso al papel de la naturaleza en la vida del hombre), mediante la transmisión oral de sus sagas, leyes y relatos, base justamente de la memoria histórica que por tradición mantienen los irlandeses.
Los transmisores de tales conocimientos, conocidos como sabios, eran los llamados druidas, quienes estudiaban durante veinte años dichos relatos  y prácticas religiosas de su pueblo para poder instruir a  generaciones futuras.
Y a manera de conclusión de esta breve introducción a la historia antigua de Irlanda, es importante agregar que,  a pesar de la llegada del cristianismo y con él de la escritura, la cultura celta y su lenguaje, el gaélico, han permanecido hasta tiempos modernos, siendo de hecho esta lengua, la lengua vernácula más antigua de Occidente.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Mariana quejumbrosa

El día de hoy estoy de encargo y es que a pesar de que admito mi fragilidad respecto a ciertas situaciones de presión, hoy ya no sé si es mi exageración o en verdad tengo motivos para ponerme de pelea contra el mundo.
¿Nunca les ha pasado que por más que se esfuerzan por conseguir un determinado resultado (en este caso, para cumplir con las expectativas de alguien más), todo parece insuficiente y te sientes incomprendido y hasta fuera de lugar? Justo esa sensación experimenté hoy.
No es que quiera imponer mi visión de cómo deberían ser o no las cosas, pero finalmente eso es lo que termina haciendo la persona que hace juicios de valor sobre tu trabajo. Desgraciadamente,  la valía de una acción no se basa en la cantidad de esfuerzo que implica su realización, sino en la efectividad que tiene al conseguir los objetivos deseados pero, ¿los objetivos de uno, o los de alguien más? Desde mi punto de vista, deberían satisfacer nuestros propios objetivos y sin embargo, muchas veces permitimos que la percepción de otro se imponga sobre la nuestra.
Todas estas aparentes banalidades me remiten a algunas categorías esbozadas en la obra de Horacio Cerutti ,“Identidad y dependencia cultural,” ya que el propio hecho del colonialismo mental que conlleva una situación de devaluación de la percepción que se tiene de uno mismo, debido a la adopción o imposición de la de otro, nos conduce a un estado de inmovilismo y dependencia, de pérdida de la identidad y de la particularidad y, en ese sentido, aunque en verdad parezca salmón, trataré de ir contracorriente lo más que se pueda,  pues me rehúso a perderme a mí misma y a las expectativas que tengo de mis propias acciones.